Un socialismo capitalista

Jaime Granda.-  En Venezuela están ocurriendo cosas muy difíciles de entender para los radicales de las mal llamadas izquierda y derecha y mucho más difícil todavía para los que no toman en serio la política porque durante mucho tiempo disfrutaron en Venezuela del cumplimiento de leyes de la economía que han dado buenos resultados en muchas partes del mundo.

Los trasnochados de la mal llamada izquierda que se quedaron estancados en el 1º de enero de 1959 cuando Fidel Castro entró triunfante a Santiago de Cuba y la declaró capital provisional de la isla, no atinan a comprender lo que están haciendo con lo que pomposamente Hugo Chávez bautizó como Socialismo del Siglo XXI.

Esos izquierdistas recuerdan que en la madrugada de ese primero de enero las tropas del Segundo Frente Nacional del Escambray, comandadas por Eloy Gutiérrez Menoyo, entraron a La Habana y al día siguiente llegaron las tropas del Movimiento 26 de Julio comandadas por Camilo Cienfuegos y el Che Guevara, tomando sin resistencia el regimiento de Campo Columbia y la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, respectivamente.

Otros recuerdan que el movimiento armado contra el dictador Fulgencio Baptista comenzó después que el 25 de noviembre de 1956 zarpó de Tuxpan, estado de VeracruzMéxico, el yate Granma, con 82 guerrilleros del Movimiento 26 de Julio, entre los que se encontraban Fidel CastroJuan Manuel Márquez, Fausto Obdulio González, Raúl CastroJuan Almeida BosqueCamilo Cienfuegos y el argentino Ernesto Che Guevara, quien se unió a la guerrilla después de llegar a México huyendo de la represión posterior al derrocamiento del gobierno democrático popular de Jacobo Arbenz en Guatemala.

Todo eso quedó en la historia y lo que está ocurriendo en Venezuela pone a un lado todos los manuales  y textos que desde 1960 circulaban en Venezuela para fomentar el socialismo, incluyendo la revista “Pekin Informa“, y mucho material impreso en multígrafos.

La voltereta

Tal como dijimos esta semana en la Revista Zeta, estamos frente a la transfiguración de lo que todos consideran un desgobierno y lo único claro que se vislumbra es que lo realmente importante para la cúpula que domina el Estado venezolano es mantenerse en el poder.

Durante casi 20 años derrocharon millones de dólares provenientes de la industria petrolera, ahora quebrada, y se negaron a admitir que la economía es básica para todos los pueblos porque en ella se debate la suerte de la comida, las medicinas, el transporte, la vivienda y hasta el aseo personal de cada día.

Ahora, cuando no hay ingresos petroleros suficientes, el gobierno supuestamente socialista se transfigura en una mezcolanza capitalista que tiene totalmente confundidos a los expertos de ambos lados.

Las contradicciones diarias entre los voceros de la cúpula dominante muestran que ni ellos mismos tienen claridad sobre el llamado Programa de Recuperación Económica, Crecimiento y Prosperidad, que ya se conoce como “El paquetazo de Maduro”. Esas contradicciones han complicado el cobro de pensiones y del aumento salarial después de la reconversión monetaria que arrancó oficialmente el 20 de agosto y que consistió en quitarle cinco ceros a la moneda anterior. Todo lo que se ha vivido desde el 20 de agosto es lo que da pie a que muchos digan que estamos ante un capitalismo improvisado o se diga que estamos frente a un híbrido de socialismo capitalista. Lo peor de todo es que la hiperinflación sigue campante.

Aunque desde finales de junio, voceros de la cúpula dominante anunciaron ese programa, realmente nadie creyó que se intentaría su ejecución. Por esos días, el vicepresidente para el Área Económica, Tareck El Aissami, anunció que el Ejecutivo Nacional desarrolló un programa económico de recuperación con países que “han sido ejemplo en el desarrollo diversificado”.

Resaltó que este programa económico tiene como principal objetivo un “crecimiento económico con igualdad y justicia social” y dio a conocer las nueve línea de ese plan:

  1. Establecer el equilibrio fiscal y las leyes tributarias.
  2. Abrir las nuevas políticas cambiarias a través de la nueva renta petrolera.
  3. Continuar la salarización de los ingresos al 100 por ciento, con las tablas salarizadas y ancladas en el Petropor un año.
  4. Estabilizar los precios de los productos, conforme al sistema cambiario real.
  5. Elevar la producción con los compromisos alcanzados en el Congreso Constituyente obrero.
  6. Aumentar  los ingresos de divisasinternacionales al país.
  7. La expansión delPetrocomo una moneda internacional para realizar comprar internacionales.
  8. El mejoramiento del sistema de transporte nacional.
  9. Consolidar y perfeccionar el sistema de protección social de los venezolanos, entre ellos el CLAP, la regularización de su entrega cada 15 días, la integración de productos de limpieza y otros rubros. Así como la continuidad de los bonos de protección social.

Más allá de todo lo que pueda decir y ha dicho la cúpula dominante sobre el invento de la moneda virtual llamada Petro, lo cierto es que eso ni es virtual ni es real, sino todo lo contrario, si partimos de las explicaciones que se oyen a través de la radio y la televisión en Venezuela por parte de voceros oficialistas. Lamentable que eso sea la base sobre la cual han colocado “El paquetazo de Maduro”.

Después del esclarecedor reportaje de la agencia Reuters, el profesor norteamericano de economía Steve Hanke sentenció: “Como era de esperarse, nadie está usando el petro. La moneda no es vendida en ninguno de los mercados más conocidos de criptomonedas y ninguna tienda lo recibe. El petro es un fraude”.

Para reforzar la transfiguración del gobernó supuestamente socialista, el pasado miércoles 05 de agosto. Nicolás Maduro se reunió con empresarios en el Círculo Militar de Caracas, y en la misma  les entregó créditos con el objetivo de estimular la producción nacional y les dijo: “Los quiero ayudar para que haya un ganar ganar para Venezuela”.

Maduro confesó la voltereta: “Tenemos los mejores pensadores económicos de Latinoamérica y los mejores asesores económicos de los EE. UU. Europa, China y Rusia (…) hemos ideado un sistema para que funcione en su totalidad” y dijo a esos empresarios: “Les puedo garantizar que el Gobierno Nacional les asegurará a través del Dicom todo el dinero que sea necesario para la recuperación económica, con un ganar ganar que genere un equilibrio”.

A eso se suma que el viernes pasado, el ministro de Economía y Finanzas de Venezuela, Simón Zerpa, anunció  un nuevo convenio cambiario para que los empresarios nacionales y extranjeros puedan traer divisas para invertir en Venezuela “porque están dadas las condiciones”.

En rueda de prensa con el presidente del Banco Central de Venezuela (BCV), Calixto Ortega Sánchez, detalló que en Gaceta Oficial fue publicado este convenio que  “resume toda la normativa en materia de cambiar, elimina los anteriores y abre una ventana para la inversión productiva”.

El convenio establece: la libre convertibilidad de la moneda en todo el territorio nacional; ratifica que el BCV debe centralizar la compra y venta de divisas de la exportación de empresas públicas (Pdvsa, empresas ferromineras, etc.); empresas exportadores privadas deben otorgar 20 % de sus ganancias al BCV; el tipo de cambio será fluctuante.

El menudeo para las casa de cambio pasará para la banca pública y privada, “todo el sector financiero le permitirá a la población vender y comprar divisas”.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

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