Transición a la vista

Jaime Granda.- Crecen las señales de una etapa de transición en América Latina y Venezuela no será la excepción. Todo apunta a que en la patria de Francisco de Miranda y Simón Bolívar también viene una transición, con o sin Mesa de Unidad Democrática o frente  amplio de abstencionistas.

Hasta dentro del chavismo reconocen que son peores las condiciones para una reelección que las condiciones electorales que el mal gobierno quiere imponer. Su incapacidad para resolver la crisis económica provocada por sus errores continuados y las supuestas soluciones como una moneda virtual y una reconversión monetaria con hiperinflación, complican día tras día el proyecto de reelección.

Frente a ese panorama y comparando lo que viene con lo que pasó en Venezuela cuando Rómulo Betancourt inició el proceso de democratización después de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, se percibe que el nuevo gobierno de transición no tendrá los ataques que el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo hizo contra el mandatario venezolano,quien estuvo a punto de perder la vida cuando un artefacto explosivo destrozó el vehículo en el cual iba al desfile militar en Los Próceres el 24 de junio de 1960.

Tampoco tendrá en contra un foro de izquierdistas como el creado en Sao Paulo por Lula Da Silva y Fidel. Tampoco tendrá en contra la derrumbada “revolución cubana”.La lucha contra la corrupción en América Latina, reforzada este sábado con lo aprobado en la VIII Cumbre de las Américas en Lima, Perú, con la asistencia de mandatarios resteados contra ese flagelo, también saca del camino de la transición intereses del actual gobierno venezolano y uno que otro opositor.

Además, hay consenso latinoamericano para ayudar al gobierno de transición a solventar la hambruna provocada por unos irresponsables que todavía pretenden controlar el voto a su favor con el chantaje estomacal y la falta de medicinas.El próximo gobierno de transición deberá cuidarse, eso sí, de los partidos de oposición infiltrados por enemigos del pueblo que solo piensan en sus intereses, y que al parecer sufren de una terrible enfermedad que debe eliminarse.

Ya no se trata de “la enfermedad infantil del comunismo”, sino del “presidencialismo”, una peste inoculada en nuestra constitución y que permitió todos los daños causados desde 1999 por un grupo de ineptos que se aprovecharon de las peleas internas en la oposición.

El gobierno de transición debe revisar libros como el último del ya fallecido Enrique Tejera Paris titulado “Gobierno en mano – Memorias 1958-1963”, publicado en abril de 2009.Allí verá que quienes atacan desde la propia oposición y los nihilistas siguen aferrados a ideas como la que Marx recomendaba a Engels ante los avances sociales del gobierno de Bismark:”No importa, nos defenderemos haciendo énfasis en lo negativo, en lo que falta por hacer”.Frente a esa gente, Tejera París comentó: “Contra convencidos agitprops pareciera que no hay ejemplo ni raciocinio que valga”.

El término agitprops se originó en la Unión Soviética y es el acrónimo de “agitación” y “propaganda.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

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