Rusia y el “castromadurismo”

Jaime Granda.- Mucho antes de la aparición de Internet, las redes sociales, la telefonía móvil y todas las tecnologías que nos permiten hablar con alguien en cualquier parte del mundo desde Venezuela, nuestro  pueblo decía que “el mundo es un pañuelo”. Esto ahora es más real.

Sin embargo, hay gente, incluida con formación universitaria y kilómetros recorridos fuera del país, que siguen creyendo que lo que pasa en Venezuela no tiene relación con lo que ocurre en otros lugares.

Llama la atención, por ejemplo, que mucho de lo que sufre el pueblo venezolano desde 1999, lo ha sufrido el cubano desde 1959.

Varios expertos aseguraron en foro de esta semana que la economía en Venezuela ha retrocedido 50 años en cuanto a ingreso per cápita y en oferta de bienes y servicios.

No podemos obviar que en el referéndum previsto en Cataluña para este domingo primero de octubre hay similitudes con lo ocurrido en Venezuela con la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente.

Ese referéndum de Cataluña ha sido convocado poniendo a un lado todas las normas legales que sobre ese asunto deben cumplirse en España y se han cumplido en las 45 ocasiones democráticas anteriores en las que Cataluña ha votado sobre su futuro.

Esta vez el Gobierno de la Generalitat violó la suspensión ordenada por el Tribunal Constitucional (TC) y prohibida, por antiestatutaria y anticonstitucional, por varias resoluciones, del propio TC y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Pero lo más grave es que, sabiendo que la mayoría no acudirá a votar porque no está de acuerdo con ese proyecto, sus organizadores aseguran que los resultados serán vinculantes y que a partir de ellos tratarán de declarar la independencia unilateralmente, sin importarles la crisis de imprevisibles consecuencias que eso puede desatar.

Las similitudes de lo que pasa en Cataluña y su proyecto de separarse de España con lo que pasa en Venezuela se hacen más interesantes ante las denuncias de que detrás de ese proyecto, impuesto a la brava, está Rusia, cuya estrategia busca debilitar a la Unión Europea.

En esa estrategia también está el financiamiento de grupos políticos afines como Podemos en España y otro en Francia con dinero proveniente de Venezuela.

Más interesante saber que los ataques sónicos contra diplomáticos de Estados Unidos en La Habana, serían promovidos por Rusia.

Lo cierto es que entre noviembre de 2016 y primavera de 2017 se detectaron entre los afectados síntomas variados como mareos, confusión mental, sordera y lagunas de vocabulario básico. Algunos han sufrido daños auditivos permanentes o afectaciones en el sistema nervioso.

Todo eso apunta a que el proyecto venezolano de instaurar un gobierno similar al cubano parece formar parte de un plan de Rusia para manejar las riquezas naturales de Venezuela con prioridad sobre Estados Unidos.

Otro detalle interesante es que también hay pruebas del hackeo ruso al sistema electoral de Estados Unidos para ayudar en la mínima ventaja que determinó el triunfo de Donald Trump en las pasadas elecciones presidenciales. Sin embargo, la solidez del sistema político norteamericano ha frenado la manipulación rusa al nuevo mandatario. Eso resalta la importancia de que el sistema de EEUU no es presidencialista y los poderes públicos tienen plena autonomía.

Corren informaciones que refuerzan la idea de que el Kremlin viene trabajando desde hace algunos años para  impulsar movimientos separatistas en Europa con la excusa del derecho de los pueblos a la autodeterminación y a la construcción de un mundo multipolar, palabras que no es por casualidad repite con frecuencia el gobernante de Venezuela.

Además de Cataluña, el plan incluye al País Vasco, Irlanda del Norte, Hawái, Texas, Sáhara Occidental, el norte de Italia, el este de Ucrania y hasta los kurdos iraquíes.

Algunos analistas asoman que el proyecto parte de que mientras existan más países pequeños comprometidos con la ayuda rusa, pueden sumar más votos en organismos internacionales, como es el caso de los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) en la Organización de Estados Americanos (OEA) o los llamados países no alineados en la Organización de Naciones Unidas (ONU).

El apoyo ruso a los movimientos separatistas ha activado las alarmas en los servicios de inteligencia en occidente y se sabe que es parte del incremento de ataques informáticos, uso de espías y el financiamiento  de partidos contrarios al sistema europeo, como el Frente Nacional en Francia, el ultraderechista Jobbik en Hungría o el neonazi Amanecer Dorado en Grecia.

El entonces Vicepresidente norteamericano Joe Bidden dijo en 2014 que Vladimir “Putin ve estas fuerzas políticas como herramientas útiles que manipular, para crear grietas en el cuerpo político europeo que poder explotar”.

Venezuela

Sumadas estas informaciones, hay que celebrar que candidatos a las regionales previstas para 15 de octubre que se lanzaron fuera de los acuerdos unitarios han entendido que el gobierno “castromadurista” y apoyado por Rusia aprovechará todas las fisuras de la oposición para mantener el mayor número que pueda de los 23 estados que deben renovar gobernadores.

Sin embargo, todavía hay grupos que deben tomar en cuenta todo este panorama mundial y unir sus esfuerzos para evitar que el proyecto que ahora sería ruso-cubano se consolide. Deben entender que no es un simple debate entre dos grupos de venezolanos. Es la lucha entre la democracia y el autoritarismo.

Viene al caso lo dicho por el historiador, escritor, doctor en Ciencias Económicas y Sociales de la universidad alemana de Oldenburg Fernando Mires sobre el cretinismo político.

Mires apunta que hay seres humanos que, siendo muy inteligentes, no saben pensar. No saben pensar políticamente, aunque en otras materias son genios y concretamente con lo que ocurre en Venezuela precisa: “Cretinismo  político es hacer justamente lo que la dictadura quiere que tú hagas, boicotear las elecciones, el único espacio en donde esa dictadura no puede ganar. Y por último, cretinismo político es dividir a la oposición, a la única que existe, justo en los instantes en los cuales la unidad es más importante que nunca”.

Frente a todo eso, el posible diálogo pierde importancia. Es el Gobierno “castromadurista” el que debe adaptarse a las reglas de la comunidad democrática mundial. Eso incluye poner en libertad a los presos políticos. En estos momentos hay urgencia por la del ilegalmente destituido alcalde de Barquisimeto, Alfredo Ramos, quien está muy enfermo en la cárcel de Caracas. El Gobierno de Venezuela y el partido que los ampara deben recordar que el proyecto ruso todavía tiene grietas y una de ellas es la corrupción de los encargados del mismo en Venezuela. Ese  Gobierno debe cumplir lo que pide la oposición y debe cancelar trampas y triquiñuelas en el proceso electoral previsto para el 15 de octubre.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

 

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