Más de 100 millones de muertos y contando

Julio M. Shiling, escritor, politólogo y director de Patria de Martí . Foto: Facebook.

Julio M. Shiling.- Ya el concepto generalizado se había ejercitado y fracasó. Robert Owens y Charles Fourier probaron que la colectivización radical sólo conducía a la miseria material y el nihilismo moral.

Eso no detuvo la insistencia de teóricos elitistas en pensar que fuerzas mortales podrían rehacer el mundo y materializar un inmanentismo, un “paraíso en la tierra”, sí sólo se cambiara las variables.

El comunismo ha sido la máxima expresión de ese delirio constituido en modelo sociopolítico y a su 100 años de activación, cuál pensante crítico y libre, no podría sino maravillarse al preguntarse cómo algo tan carente de racionalidad, tan abundante en errores empíricos y tan causante de tanto destrozo humano, podría haber llegado tan lejos y, peor aún, seguir siendo una fuerza que perturba el mundo.

Friedrich Engels, el inventor de la religión política que es el marxismo, vivió lo suficiente para ver las premisas principales que su colaborador entrañable,Karl Marx, y él habían elaboradas, ser falsificadas. Nada de eso importó. La secta que prevaleció en la contienda internacional por la hegemonía del socialismo en el siglo XIX, se le puede atribuir su éxito más a la argumentación genial de vilipendiar a sus rivales como “utópicos”, que de ninguna demostración de validez “científica” como estos pretendían. El capital, la obra magna de Marx y la percibida como estelar del movimiento, no convirtió a nadie en comunista. Fue Engels con escritos como “Socialismo: Científico y utópico”, un trabajo de 40 páginas, quien logró sintetizar y acaramelar lo que Marx quiso decir o lo que él quiso que Marx dijera, lo que aportó a forjar, intelectualmente, a comunistas.

Naturalmente, sin un Estado esto sería una simple mentalización banal. Le tocaría a Vladimir I. Lenin conquistar el poder político, desafiando la montaña de evidencia que contradecía todas las predicciones en las cuales dependía la justificativa de implantar un régimen comunista. Con un golpe de Estado audaz, el grupúsculo de la izquierda radical rusa llamado los bolcheviques, evitaron los errores de los jacobinos y lograron con los avances de la revolución industrial que trajo el capitalismo, incrustar una institucionalización del terror, como nunca había experimentado el mundo.

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AUTOR: Julio M. Shiling es escritor, politólogo y director de Patria de Martí. @JulioMShiling

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