Margen de ganancia

Informe Político, Jaime Granda.- Desde que el chavismo llegó al poder, sus voceros comenzaron a sembrar odio contra los empresarios y productores de las cosas que necesita cada humano para sobrevivir cada día.

Ese odio tuvo especial hincapié hacia los extranjeros que en Venezuela instalaron abastos, mercados y tiendas que permitieron salarios con los que podían cubrir sus necesidades y enseñanzas muchos venezolanos.

Dos décadas inculcando que todos los comerciantes son especuladores sin explicar que todo producto, servicio o negocio necesita rentabilidad, es parte del camino que Venezuela ha recorrido hasta tropezar con la hiperinflación. Esa rentabilidad, expresada en porcentaje, de todo producto, servicio o negocio se denomina margen de ganancia y todos estos años de chavismo eso fue condenado a priori.

Mientras más alto sea el porcentaje, más rentable es el negocio. Hay margen de ganancia bruto y margen de ganancia neto, y eso forma parte de los ajustes necesarios para que todos los participantes en la cadena de comercialización ganen, incluido el consumidor.

Después de años de sufrir escasez, los mismos voceros del régimen están aprendiendo o aceptando esas leyes de la economía sana que además es un freno a la salvaje corrupción propiciada por los controles económicos impuestos a las divisas, a los precios y a los salarios, pero no a los montos del impuesto sobre la renta, ni a los montos para el pago de los servicios públicos.

Frente a todo eso que ha ocurrido durante las últimas dos décadas, oír esta semana a voceros del régimen en sus conversaciones con los dueños de colegios privados para evitar mayores problemas a los representantes al comenzar un nuevo año escolar, indica que están reconociendo lo que nunca debieron ignorar.

En palabras simpes, parte del acuerdo con los dueños de colegios privados es la necesidad de fijar los costos del funcionamiento de cada institución. Una vez determinado todo eso, se fijaría el monto de la mensualidad de cada alumno de manera tal que 70% sea para cubrir el pago de nómina y 30% para todos los demás costos, incluyendo un margen de ganancia.

La deducción es que si un régimen supuestamente socialista admite que toda inversión requiere de un margen de ganancia ya es ganancia para todos y lo demás corresponde a ajustes y para eso las conversaciones entre los representantes del régimen y los empresarios proseguirán durante los próximos días.

Otras rectificaciones

La apertura del Consulado General de Venezuela en Miami desde el jueves pasado es otra rectificación del régimen que por revanchismo hacia Estados Unidos lo cerró hace más de seis años.

El revanchismo es típico de estos gobernantes dominados por el recién anunciado Factor D, lo contrario del Factor G que domina a los seres inteligentes.

El revanchismo del régimen venezolano ha llegado a tanto que Tribuna Popular, periódico del Partido Comunista de Venezuela (PCV) que circulo durante 70 años sin mayores problemas, ahora dejará de hacerlo por falta de papel. El detalle es que el régimen le aplicó la misma dosis de revanchismo que aplica a todo medio de comunicación que publique críticas frente a todos los errores de la cúpula madurista. Es decir que no se salvan del revanchismo ni los integrantes del llamado Polo Patriótico.

Estos gobernantes y los que vengan deben superar ese revanchismo contra quienes piensan distinto a ellos, al igual que deben superar sus debilidades frente al dinero fácil que lleva a casos alarmantes de corrupción.

Lo más reciente que ha puesto sobre la mesa de la atención pública la Asamblea Nacional es que desde la creación del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) en 2016, a través del cual se distribuyen cajas de comida a precios subsidiados, la cúpula madurista derrochó 5 millardos de dólares americanos que fueron a parar a los bolsillos de varios funcionarios.

Todas las informaciones apuntan a que ese negocio ha beneficiado directamente a la pareja que ocupa el Palacio de Miraflores a través de más de 10 empresas registradas en México, Panamá, China, Turquía y otros lugares desde los cuales traen los alimentos a dólar preferencial y luego el Estado se los paga a dólar libre.

Hay informantes que han señalado negocios en el oeste de Caracas que son de familiares de la primera combatiente a los cuales van los dateados a comprar lo que no se consigue en otros locales y deben pagarlo a precios de dólar libre. Eso permite a muchos completar las semanas que no cubren las cajas Clap porque no llegan con regularidad a todos los rincones del país. Acumular dinero mal habido con la comida del pueblo no encaja en el discurso socialista. El régimen debe rectificar y aprender que las divisas no deben ser solo para sus amigos y allegados porque al destruir la producción nacional casi todo lo que los venezolanos necesitan para comer es importado y todos los que se mueven en ese negocio necesitan un margen de ganancia que siempre será menor que el margen de corrupción que es lo que domina esa actividad en estos momentos.

Todos los funcionarios también deben aprender que nada es eterno, todo cambia y lo ideal es que sea para bien de todos.

Se ha comprobado que los hombres son más proclives a la corrupción que las mujeres y por eso las mujeres están ganando terreno en el campo de la economía.

En seis meses, tres mujeres han sido designadas para dirigir los departamentos económicos de las tres instituciones multilaterales de referencia en análisis económico: Gita Gopinath acaba de ser nombrada en el Fondo Monetario Internacional (FMI); Pinelopi Koujianou ocupa el puesto en el Banco Mundial (BM), y Laurence Boone, en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

 

 

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