La política (como es ahora) usual

Una persona tras emitir su voto. Internet

Antonio Escalona.- Entre los muchos acontecimientos de la última semana, dos son los que destacan: (1) el PSUV se encuentra realmente muy mal y (2) el Consejo Nacional Electoral (CNE) está abiertamente inclinando la balanza para compensar lo anterior.

Las primarias del PSUV: 1.162candidatos (581 mujeres; 581 hombres) para 98 postulaciones en 87 circuitos electorales. (Los demás fueron nombrados vía “consenso”). Un total de 5.613 mesas electorales en 3.987 circuitos en todo el país. Todos los electores inscritos en el Registro Electoral podían participar, no solamente los militantes del PSUV.

El presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, anunció con orgullo que las primarias habían sido un éxito rotundo: votaron 3.162.400 personas (=16,4% del Registro Electoral Permanente – REP).

Analistas independientes lo ven de otra manera. Por una parte, el CNE mantuvo abiertas las mesas de votación hasta la 10 de la noche (cuatro horas después de la hora de cierre normal), de modo que el Gobierno tuviese tiempo de traer electores adicionales a través de la llamada “Operación Remolque”.

Por la otra, periodistas independientes informan que había muy poca gente en los centros de votación de todo el país, en muchos casos, menos de 10% del número de votantes que se esperaba. Además, a pesar de las amenazas del Gobierno de despedir a los empleados públicos o cancelar los beneficios de alguna misión a quienes no fueran a votar, la abstención fue contundente. El propio Maduro anunció ominosamente que él, personalmente, sabría quién votó y quién no.

Un comentario final: Muy pocos de los 1.162 candidatos que se iban a postular eran lo que se podría calificar de representantes verdaderos de sus comunidades. Al contrario, la cúpula del PSUV eligió a la mayoría de manera arbitraria.

Mientras tanto, el CNE le jugó una treta a la MUD. Meses después de las primarias y negociaciones para llegar a consensos en las postulaciones, la MUD finalmente anunció el miércoles 24 de junio sus candidatos para los 167 escaños en la Asamblea Nacional; la llamaron una “verdadera alianza perfecta”.

Pero el CNE soltó la bomba, anunciando que un mínimo de 40% de los candidatos de cada partido tenía que ser mujer, ello como parte de un intento de crear “igualdad de género”. La nueva norma es ilegal. (La Constitución prohibe cambiar las reglas electorales durante los seis meses anteriores a una elección. Además, contradice la propia política del CNE que en 2010 eliminó de su reglamento el requisito de que 30% de las candidatas fuesen mujeres.

Sea como sea, esta nueva norma le genera un problema a la MUD, cuya plantilla de candidatos solamente incluye a 13 mujeres. Evidentemente, la MUD no debería tener ningún problema en presentar 54 candidatas altamente calificadas para cumplir la regla del 40%. El problema será decidir quiénes serán los 54 de los 154 candidatos hombres de la MUD que tendrán que declinar su candidatura. Es interesante señalar que los que tienen menos probabilidades de ser obligados a salirse son los 38 candidatos que fueron electos en las primarias de la MUD.

La alternativa es todavía peor: solicitar la intervención del Tribunal Supremo de Justicia: pueden estar seguros de que el TSJ retrasaría la decisión hasta que fuese demasiado tarde para que la MUD pudiera hacer algo al respecto.

Algunos analistas señalan que la MUD debería haber estado mejor preparada para esta contingencia. Desde enero, el CNE y el PSUV venían filtrando algunas señales de que se estaba urdiendo algo por el estilo. Lo próximo a lo que hay que estar atentos es sobre el tema de si las cuotas se fijarán para la MUD en conjunto o para los 27 partidos que la conforman; de ser esto último, los partidos tendrían que presentar un mayor número de mujeres y tendrían que estar dispuestos a retirarse más candidatos.

Dos comentarios finales:

Primero: Igual que en todas las elecciones en la última década, el Gobierno aprovechó al máximo su control de los medios para promocionar a sus candidatos para estas primarias, así como su acceso a financiamiento y la libertad de usar los bienes del Estado. También ha mentido cada vez que les conviene y lo seguirá haciendo hasta diciembre de 2015.

Segundo: como en todas las elecciones de la última década, la estrategia del Gobierno es claramente desalentar a los electores. “Sabemos si votó”; “su voto no es secreto”; “el CNE hace trampa”. Eso es porque, como en el pasado reciente, una votación masiva desmontaría todos los trucos y trampas que ponen el gobierno y el CNE.

Si suficientes venezolanos acuden a votar en diciembre, enero podría marcar el inicio del regreso de Venezuela a lo que alguna vez fue.

AUTOR: Antonio Escalona, representante del partido COPEI en Estados Unidos.

About Pulso Venezolano
Venezolanos preocupados por su país, empeñados en ayudar a difundir noticias relevantes y burlar el cerco informativo impuesto en Venezuela.

Leave a comment