El divorcio de gobierno y pueblo

Jaime Granda.- Después de la alharaca de los grupos internos del proyecto político que comenzó con gran éxito a destruir este país petrolero llamado Venezuela y en menos de 20 años muestra sus ruinas con gran orgullo, cunde la incertidumbre y las dudas sobre lo que realmente pasó en el congreso del partido principal de ese proyecto.

Los grupos de supuestos disidentes de la errática administración del Estado venezolano parece que fueron derrotados por quienes tienen ahora expedientes abiertos en diferentes países y organismos internacionales por lavado de dinero proveniente de varios delitos penales.

Las bases de ese partido sufren lo que consideran que fue su última esperanza de que surgieran cambios reales para enfrentar la crisis humanitaria. El discurso del principal vocero del grupo dominante en la administración de los recursos del Estado venezolano, es decir de todos los venezolanos sin groseras exclusiones, derrumba toda ilusión porque dijo que en dos años arreglará todo lo malo que admitió ha ocurrido por su culpa.

La misma galopante hiperinflación sonríe con sorna porque lo poco que queda en pie será polvo y cenizas dentro de dos años.

Lo cierto es que una cosa es lo que se ha dicho a los medios de comunicación y otra lo que realmente ocurrió dentro del congreso del partido principal del proyecto de gobierno iniciado en 1999. Lo cierto es que nadie de ese partido quiere asumir lo que puede ocurrir  durante los seis meses que comenzaron a correr después del congreso para que termine 2018.

La calle será testigo de lo que ocurrirá y la justicia internacional tendrá papel preponderante en lo que pueda ser el destino de quienes creen que a estas alturas del siglo XXI pueden gozar de impunidad en todos los rincones del mundo.

Las bases del partido saben que hay un divorcio entre el gobierno y el pueblo y toda ganancia del gobierno es pérdida para ese pueblo que ahora es cuando comienza a despertar del enredo ideológico en que lo metieron con la participación de muchos intelectuales venezolanos intoxicados de viejas ideas del marxismo distorsionado que tanto daño ha causado en diferentes países.

El pueblo ahora es la señora que lo tenía todo y se empató con un señor que nunca produjo ni siquiera para cubrir sus necesidades y una vez que la señora le dio poder se apoderó de todas las riquezas y comenzó a derrocharla en francachelas con el simple propósito de ganar reconocimiento internacional.

Algunos ya ha dicho que el partido base del actual gobierno se suicidó en ese congreso que terminó el pasado martes 31 de julio.

De aquí en adelante ninguno de sus dirigentes podrá evadir las críticas que lloverán sobre sus cabezas ni tendrán excusa cuando los principales culpables de todo este desastre llamado revolución sean puestos tras las rejas, sea aquí o en cualquier lugar del universo.

La diferencia de este divorcio es que la señora, es decir el pueblo, siempre sobrevivirá al señor que, por ahora, la ha despojado de sus bienes, sus libertades, sus normas, sus relaciones con el resto de los vecinos del continente y de la felicidad que la señora tenía. Si cada uno de los venezolanos compara  cómo vivíamos antes de 1999  y cómo vivimos ahora, tendrá que admitir por encimas de su lavado cerebral que éramos felices y no lo sabíamos.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

 

 

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