El chavismo cumplió 20 años en el poder

Informe Político, Jaime Granda.- El pasado jueves 6 de diciembre se cumplieron 20 años de la primera elección de Hugo Chávez como presidente de la República de Venezuela.

Todo lo que se ha dicho sobre lo ocurrido durante esas dos décadas en Venezuela parece que se queda corto con la realidad, la cual no es apreciada por muchos de los que están dentro del país y menos puede ser entendida en toda su magnitud por los que están afuera y dependen de medios controlados y redes sociales utilizadas para manipular.

Han pasado 20 años y muchos de los que votaron por Chávez creyendo que podía mejorar las deficiencias que comenzaban a verse en los partidos gobernantes que hoy son la oposición tradicional, corrigieron su error y están buscando nuevas rutas.

El resto debería asimilar que, como dijo el novelista, ensayista y crítico francés Marcel Proust, y es repetido en cientos de libros de autoayuda: “Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia”.

Un partido político, inhabilitado por negarse a participar en elecciones que salga días antes de los comicios de este domingo 9 de diciembre para elegir concejales, amenazando a sus militantes si concurren a las urnas, es tan primitivo que copia la pretensión del chavismo, cuyos dirigentes se sienten generales y tratan y maltratan a sus seguidores, a quienes consideran simples soldados, sin derecho a pensar ni opinar ante la suprema palabra del superior. Eso no es política. Eso es antipolítica.

La excusa de que no hay garantías suficientes no es totalmente cierta. La experiencia indica que con ese mismo sistema electoral la oposición tiene gobernadores y alcaldes que necesitan organismos en manos de opositores para avalar sus ejecuciones. La Asamblea Nacional fue ganada por la oposición en 2015 con ese mismo sistema y los mismos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE). Esos partidos recuerdan al viejo dicho  de la Caracas antigua: Ni lavan ni prestan la batea.

Aproximación a la realidad

Veinte años después de la aparición del chavismo, algo está cambiando en Venezuela. La oposición tradicional y polarizada cedió el escenario a otras corrientes como el Frente Amplio Venezuela Libre (FAVL) que incluye a disidentes del chavismo y decepcionados de la Mesa de Unidad Democrática (MUD).

Uno de los dirigentes del FAVL estuvo el domingo pasado en el programa de Carlos Croes por el canal Televen y dijo que el régimen de Nicolás Maduro y sus asesores extranjeros saben que la mayor amenaza en su contra es la unidad de todos los que se les oponen.

Se deduce que el régimen y sus asesores invierten todo lo que pueden para difundir en los medios de comunicación y las redes sociales todo lo que fomente la discordia en la oposición y estimule la abstención electoral opositora porque eso les deja el camino abierto para seguir en el poder.

Oropeza advirtió que hay que olvidarse de la tradicional forma de hacer política y lo recomendable es que se haga  de “abajo  hacia arriba”. Es decir que no se siga creyendo que los partidos políticos sean tropas militares.

Otro aporte importante para esclarecer lo que realmente está ocurriendo en Venezuela es el documental “Chavismo, peste del siglo XXI”, dirigido por el activista de derechos humanos Gustavo Tovar, y que actualmente se exhibe en España y también se puede apreciar en YouTube.

El diario madrileño ABC publicó esta semana una entrevista con Gustavo Tovar quien destacó que muchos dirigentes locales que expresaron inicial apoyo al chavismo en Argentina, España y otros países han cambiado de parecer al ver el documental.

El diario madrileño reseña que es la historia descarnada de la destrucción de Venezuela, el país más rico de América Latina.

La crudeza de su título no engaña. Desde el fallido golpe de Estado de Hugo Chávez el 4 de febrero de 1992 y el reguero de muertos que dejó aquella asonada, este documental recorre el ascenso del caudillo gracias al hartazgo de la población con los partidos tradicionales, el carisma del militar y el imprescindible apoyo de Fidel Castro, y su deriva autoritaria hasta la dictadura actual, un “narcoestado” en el que la dirigencia se enriquece a costa de la miseria de la población y utiliza como herramientas el hambre generalizada, la falta de libertades y la represión sistemática a los disidentes.

El diario pregunta que en el documental se habla de la conciencia  frente a lo que está ocurriendo en Venezuela y si es la “vacuna” o el “medicamento”, a lo que Tovar respondió: “Sí, la conciencia es el gran lector del momento histórico, que nos va a permitir ver lo bueno y lo malo de cada postura. El ciudadano de este siglo tiene que hacer un ejercicio muy riguroso de conciencia para no caer en la banalidad, en las categorías sociales que tanto daño han acusado en el pasado y que están invitando a dramas humanos aún peores, enfatizando los rencores, las rabias, las posiciones antagónicas. Venezuela es un gran ejemplo donde la inconsciencia ha llevado a la ruina del país más rico de América Latina y la democracia más vívida que hemos tenido en las Américas”.

Un detalle que indica que el chavismo no lo tiene todo a su favor es lo dicho el miércoles por el presidente de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente y primer vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello, reconociendo que el proyecto todavía no está estabilizado.

Desde su programa “Con el mazo dando” por Venezolana de Televisión (VTV), Cabello deslizó: “No hay forma de hacer una revolución como la que estamos haciendo si no estamos unidos”.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

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