Dos países y muchas dudas

Informe político, Jaime Granda.- 2019 llegó a Venezuela lleno de expectativas porque se dudaba de la instalación de la nueva directiva de la legítima Asamblea Nacional (AN) y de la juramentación de Nicolás Maduro para un nuevo período presidencial por el no reconocimiento de las elecciones de mayo por gran parte de la comunidad internacional.

El sábado 05 de enero la oposición pasó la prueba en el Poder Legislativo y tal como era el acuerdo entre las organizaciones políticas, el nuevo presidente de la AN es Juan Guaidó, dirigente de Voluntad Popular; la primera vicepresidencia le correspondió a Edgar Zambrano (AD) y la segunda vicepresidencia a Stalin González (UNT).

El jueves 10 de enero, tal como dispone la Constitución vigente, Nicolás Maduro se juramentó para un segundo período presidencial y lo hizo ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) alegando que la AN está en desacato y aprovechando lo que dice el artículo 231 de la Constitución.

El viernes 11 de enero, durante un Cabildo Abierto en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en Caracas, donde diputados, estudiantes, gremios, sindicatos, antiguos seguidores del chavismo y sociedad civil, respaldaron las acciones del Parlamento, el nuevo presidente de la Asamblea Nacional, asumió las competencias de la Presidencia de la República para convocar un proceso de elecciones libres y transparentes que faciliten una transición pacífica y democrática en el país.

Para ello invocó los artículos 233,333 y 350 de la Constitución Nacional y agregó que hay una usurpación por parte de Nicolás Maduro porque la elección presidencial del pasado 20 de mayo estuvo plagada de irregularidades y sus resultados fueron rechazados por Venezuela y el mundo.

La primera acción de Juan Guaidó como presidente encargado fue convocar al pueblo, la Fuerza Armada y la comunidad internacional para a hacerlo realidad, es decir respaldar la conformación efectiva del Gobierno de transición en Venezuela, que dará respuestas al pueblo venezolano que padece la peor crisis política, económica y social de su historia. Además, llamó al pueblo venezolano a una gran movilización nacional para el próximo miércoles  23 de enero en todo el país.

Dos países

A partir de ese viernes 11 de enero se consolidan dos países en el territorio venezolano, con dos presidentes, dos asambleas nacionales, dos tribunales supremos de justicia y dos fiscales generales.

Desde hace tiempo hay dos países, uno teórico asentado sobre lo que dice la Constitución y demás leyes, y otro concreto  que vive y sufre la mayoría, asentado sobre las interpretaciones que los que manejan las deterioradas instituciones del Estado venezolano hacen sobre lo que dicen la Constitución y demás leyes.

En ese país concreto no valen los argumentos de los abogados defensores ni vale lo que digan los textos legales sobre el debido proceso. Frente a esa realidad, dentro del país no hay instancia que pueda ayudar a las víctimas y la justicia internacional todavía no está en capacidad de modificar esa anormalidad.

Sobre el territorio venezolano se mueven y lo comparten venezolanos que protestan contra los abusos de los gobernantes de turno y no reconocen a Nicolás Maduro como su presidente y colectivos armados que los intimidan, los persiguen y hasta los asesinan, además de cuerpos policiales que los detienen y torturan según  su jerarquía política.

Los organismos internacionales tienen cifras y documentación sobre las decenas de muertos dejados por la represión en 2017 y 2018, sin que los responsables reciban el correspondiente castigo.

Gran parte de la comunidad internacional apoya a la Asamblea Nacional considerada legítima  y a su nuevo presidente Juan Guaidó y todos sus proyectos para recuperar la democracia en Venezuela. Es el país teórico.

Un día antes de la juramentación de Nicolás Maduro ante el TSJ, el Alto Mando de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) expresó “irrestricto apoyo y lealtad absoluta al ciudadano Nicolás Maduro como presidente constitucional y comandante en jefe para el período 2019-2025”, según comunicado leído ante la prensa por el ministro de la Defensa, general Vladimir Padrino López, acompañado de los demás miembros de la cúpula castrense. Es el país concreto.

Esta semana se supo que 4.309 militares no regresaron a sus puestos de trabajo en enero para no apoyar a Maduro, pero la realidad es que los que se van ya pierden posibilidades de hacer algo en contra de lo que ocurre. El que se va es porque se rindió.

En los organismos internacionales también prevalecen las figuras de los dos países que conviven sobre el territorio venezolano.

El viernes 11, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, anunció que el presidente de la AN, Juan Guaidó, tiene todo el apoyo de la comunidad internacional para asumir las competencias de la presidencia de la República tras la usurpación del poder de Nicolás Maduro.

El jueves 10, la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aseguró que seguirá “trabajando con el Gobierno de Venezuela, notablemente en el marco de asistencia al desarrollo, en alimentación, salud, seguridad y nutrición”.

Stéphane Dujarric, portavoz de esa instancia, dejó claro que “Hemos visto las decisiones tomadas por un número de países. El secretario general, la Secretaría, no nos dedicamos a reconocer a jefes de Estado o a no reconocer a jefes de Estado“.

Dudas

Desde el viernes, crecen las dudas sobre el desenlace del enfrentamiento de dos países dentro de Venezuela y si el desenlace posible ayudará a que las mayorías recuperen los niveles de vida perdidos en los últimos 20 años.

Muchos consideran que parte de las dudas sobre el desempeño económico del segundo gobierno de Nicolás Maduro pudieran quedar despejadas el lunes cuando se presente ante la Asamblea Nacional Constituyente (ANC).

Ya se especula sobre si mantendrá la criptomoneda Petro que de 9 mil bolívares soberanos pasó a valer más de 40 mil y como es la referencia para fijar el salario mínimo  el cual equivale a medio Petro, se presenta la disyuntiva de eliminar el Petro y admitir que fue un fracaso, o decretar dos valores para esa moneda digital para que su máximo valor no sea la referencia para el salario mínimo, pero si para el cobro de impuestos. También se ha hablado de cambios en varios ministerios del área económica y hasta la remoción de Delcy Rodríguez como vicepresidenta ejecutiva, para nombrar a alguien que tenga buenas relaciones con factores de la oposición por si hay que ir a un gobierno de transición que siga manejado por el chavismo más racional. Todo eso estará en suspenso este fin de semana.

 

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