Días cruciales

Informe Político, Jaime Granda.-La revolución cubana, con 60 años cumplidos, fue el inicio de un proyecto internacional para imponer el socialismo soviético en toda América Latina y Venezuela estuvo desde el primer día en la mira de ese proyecto.

Con las escasas herramientas existentes para hacer propaganda, la revolución cubana logró penetrar en las universidades públicas de Venezuela y a mediados de los años sesenta ya circulaban hasta en los liceos públicos, panfletos  como “Pekin Informa” y “China Reconstruye”, además de abundante información multigrafiada sobre la guerra de guerrillas. Es decir que desde un principio China Comunista estuvo en el proyecto.

Durante años, el gobierno venezolano encabezado por Rómulo Betancourt, líder fundamental del partido Acción Democrática (AD),  considerado el Padre de la Democracia en Venezuela, combatió a los guerrilleros asentados en varias montañas y principales ciudades, además de otros mecanismos para acabar con la incipiente democracia.

Hasta finales de los años 80 surgieron en América Latina unos 30 movimientos guerrilleros y en Colombia todavía perdura el ELN.

En Venezuela, la Fuerza Armada Nacional (FAN) jugó un valiente papel durante 40 años hasta que fue penetrada por agentes adoctrinados por Rusia a través de Cuba cuando el jefe de la inteligencia de la heredera de la Unión Soviética, Vladimir Putin, rescató el viejo proyecto a finales del siglo XX.

Vinieron los intentos de golpe de Estado en febrero y noviembre de 1992 en contra del gobierno del dirigente de AD, Carlos Andrés Pérez, sin que los golpistas fueran inhabilitados políticamente, lo que facilitó que, mediante el apoyo de intelectuales y empresarios manipulados, en diciembre de 1998 ganara las elecciones presidenciales el teniente coronel Hugo Chávez.

A partir de la instalación del chavismo en la Venezuela petrolera con muchos millones de dólares provenientes del propio imperio yanqui, el proyecto ruso-cubano se apoderó de Brasil en 2002, de Argentina en 2003, Uruguay en 2004, Bolivia en 2005, Nicaragua, Ecuador y Honduras en 2008.

Días cruciales

En 2018 se desmoronaron las bases del proyecto ruso-cubano en Argentina, Brasil y Ecuador debido a la galopante corrupción que generalmente acompaña a estos proyectos totalitarios que quieren controlarlo todo menos la justicia y la honestidad.

Este fin de semana, el acorralado Nicolás Maduro trata de salvar su comprometido gobierno en Venezuela que carga sobre sus hombros el nada grato reconocimiento de haber arruinado a un país petrolero.

Estados Unidos parece dispuesto a corregir sus errores del pasado con Cuba y con el chavismo. Maduro trata de impedir que toneladas de comida y medicinas enviadas desde Estados Unidos y otras naciones a la ciudad colombiana de Cúcuta, ingresen el sábado 23 a Venezuela como ayuda humanitaria. Desde el miércoles fueron cerrados los puntos de contacto aéreo y marítimo de Venezuela con Aruba, Bonaire y Curazao; desde el jueves a las 8 de la noche fue cerrada toda la frontera con Brasil y seguramente este viernes se cerraría con Colombia. Es una situación difícil de entender porque tanto los promotores de la ayuda como el propio gobierno despliegan en sus discursos el deseo de ayudar a millones de venezolanos a superar la escasez de comida y medicina. Esa ayuda humanitaria se ha politizado y convertido en un motivo más de odio y confrontación entre las partes. Cada uno quiere imponer su proyecto. Este viernes, seguía en pie la posibilidad de que al final se concretara el acuerdo que permitirá que la ayuda humanitaria sea administrada por la Cruz Roja de Venezuela y sus propios voluntarios sin que domine una tendencia política para favorecer realmente a la población más afectada por la crisis. Millones de venezolanos ruegan que todo se solucione de la manera más civilizada.

En cuanto a los conciertos de grupos musicales  desde este viernes tanto en Cúcuta como sobre los 280 metros del puente Tienditas que fue concluido en 2016 y nuca se ha utilizado para unir a la población venezolana de Ureña con Cúcuta, se multiplican los comentarios encontrados porque muchos no ven que sea un beneficio para los venezolanos hambreados.

El domingo 24 de febrero le tocará al gobierno de Cuba medir si todavía mantiene la manipulación suficiente sobre sus gobernados para que aprueben una nueva Constitución que consagra el partido único y medidas legales que hacen imposible modificar el fracasado régimen socialista.

La institución Transparencia Electoral, dirigida por el politólogo argentino Leandro Querido, y por los opositores Rosa María Payá, José Daniel Ferrer, Guillermo Toledo y otros, parece que ha logrado sumar suficientes votos para rechazar la nueva Constitución.

Lo que asoman los expertos es que tanto el régimen de Venezuela como el de Cuba tendrán que admitir la necesidad de cambiar o ceder el poder. Todo eso arrastrará a Daniel Ortega en Nicaragua y a Evo Morales en Bolivia, pero eso es parte del largo proceso vivido hasta este febrero de 2019.

 

 

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