¡Destruyamos! La “Cultura del odio”

Pedro Mena. Foto: Twitter.

Pedro Mena.-“¡Tú eres un traidor a la patria!, HJDP, vendido, mercenario, colaboracionista, entregados, cagalitroso,” y otro epítetos, que son usados entre las múltiples descalificaciones en las supuestas “discusiones democráticas” de personas afectas al régimen Castro comunista y “opositores”, y a su vez entre estos últimos y oficialistas. Peor es entre los “críticos opositores”. Ninguna se diferencia en la intolerancia, insensatez e irracionalidad agresiva. No hay respeto ni altura para un verdadero debate democrático. Ambas son idénticas y criticables.

Esta es la realidad en la mayoría de las redes sociales, en especial facebook, donde abunda la locura colectiva y la irracionalidad hecha persona. Una triste reflexión para el futuro del país que aspiramos a construir. Esto además ocurre en “discusiones” publicas entre ambos sectores sociales. Más dura son entre los “ultra radicales” y “talibanes” de internet contra la oposición democrática y sus dirigentes más connotados, a quienes tratan como si fueran peores que sus enemigos o adversarios del régimen venezolano actual. ¡Que locura!

Hay quienes escriben para expresar con libertad sus pensamientos y opiniones sobre determinados temas, sean político, sociales o económicos, pero sus ideas son parte esenciales del ejercicio democrático del cual perfectamente se puede disentir con respeto y altura pero hay quienes interpretan esta acción, como una ofensa a su “dignidad” personal o grupal, y de inmediato vienen los interrogatorios sobre tu vida personal y política, las agresiones verbales y finalmente las carcajadas irónicas como despedida RIP. ¿Esto es democracia?

Pero hay otras actitudes dignas de Ripley, me imagino que saben quién es, unos compatriotas “opositores” critican con vulgaridades, calumnias y agresividad demencial, algunas posturas disidentes de personeros de la MUD o de partidos políticos de esta importante alianza opositora, a través de sus cuentas en facebook, pero cuando alguien le reclama que esa actitud corresponde más bien a dividirnos, separarnos y confundirnos, como una estrategia vigente del régimen imperante y con producción mediática del G2 cubano en el país, entonces tu eres un “grosero, cobarde, vendido y colaboracionista” del régimen.

Pero peor es la actitud de los “zanahorias”, quienes salen en defensa de estos “opinadores de oficio”, que a lo mejor no tienen nada útil que hacer para ganarse la vida e invertir su tiempo en cuestiones positivas.

Esta relación de situaciones reales y verdaderas, las traigo a colación, como parte de una trabajo de investigación periodística, que he realizado en los últimos tres meses, básicamente en la red de facebook, y en algunas conversaciones de calle, donde sin duda alguna he obtenido una increíble experiencia sociológica sobre el tema de la llamada “cultura del odio”, un patético caso de enfermedad o epidemia colectiva entre algunos venezolanos.

La “cultura del odio” es un engendro creativo maléfico producto de la experiencia aplicada por más de 54 años a su pueblo, por el G2 cubano, alumnos de la Gestapo-nazi, y KGB-soviética, a quien le concedo el crédito de ser muy eficiente y vigente para sus torvos propósitos políticos, los cuales al igual que los nazis lo fomentaron entre el pueblo judío, y los soviéticos contra los polacos, para lograr que unos a otros se destruyeran a sí mismo, fomentando el odio, división social, egoísmo, agresividad física y mental, separación familiar, intolerancia, irrespeto a las ideas, destrucción moral y ética de sus líderes, corrupción, calumnia y difamación individual y colectiva, todo ello como parte de una estrategia mediática y psicológica, para destruir la estructura mental de los defensores de la democracia y la libertad , afianzando su propia autodestrucción. Cualquier parecido con Venezuela, no es simple casualidad.

Hemos sido inoculados con el virus de la “cultura del odio social”, y todos los días actuamos como simples “conejillos de india” complaciendo satisfactoriamente a nuestros destructores: el régimen Castro comunista de Cuba. No lo queremos entender y cada vez nos alejamos de la racionalidad, la reflexión y el disenso natural de las ideas, para convertimos en “zombis” de la agresión y autodestrucción. Es un plan exitoso en marcha, donde harán un post grado con nuestra experiencia, si no reaccionamos a tiempo. Estamos a tiempo de evitar su avance en nuestra sociedad, y en cada uno de nosotros, procurando ser más humano, más tolerante y más solidario con quienes hoy defienden nuestros derechos y causa fundamental como la libertad. Erradiquemos su presencia, fomentando el anti virus de la lealtad, unidad y coherencia patriótica para alcanzar su destrucción total. ¡Fe, Esperanza y Valentía! ¡El cambio viene!

AUTOR: Pedro Mena, periodista y activista político venezolano, @pmenamiami

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