Crece confusión en Venezuela

Informe Político, Jaime Granda.- La gente con mente rígida no debe participar en política porque perderá muchas señales y cuando le corresponda tomar decisiones en función de las masas puede ocasionar muchos daños a quienes crean en su opción.

Eso se desprende de lo que expresan los grupos que en toda América Latina están luchando para reivindicar el tan descalificado pensamiento liberal, víctima de esos “mente rígida”, dogmáticos y fanáticos.

Es oportuno asentar que la mayoría de esos “mente rígida” también sufre de ansias de poder y la responsabilidad final para evitar que lleguen a la cumbre y dañen al resto de los habitantes de cualquier país corresponde a las mayorías que con su voto deben escoger a sus dirigentes, como estipulan las normas democráticas.

También es oportuno recordar que esas mayorías deben tener claro su deber de supervisar el comportamiento de sus dirigentes para evitar cualquier desviación del proyecto de vida que sea mejor para todos. Al final, insistimos, la responsabilidad es de esas mayorías que no deben seguir ciegamente a esos dirigentes que ellas mismas fabrican, sino que deben asumir su papel de decir abiertamente lo que no les gusta y si hay represión en su contra, es porque las cosas con esos guías no van por buen camino. Son los dirigentes los que deben acatar lo que el pueblo quiere, no al revés, como se han acostumbrado muchos. La democracia nació para superar el monarquismo.

Después de esas aclaratorias, pasamos a lo que nos presenta el panorama político en Venezuela en esta primera quincena de marzo.

Lo primero a la vista es que los grupos dominantes no quieren ceder sus posiciones, a pesar de todos los daños que han ocasionado, y su “guerra” llena de confusión a todos, los de uno y otro bando.

La confusión crece, como el hambre, la violencia, los apagones, y pareciera una estrategia para evitar que el pueblo llano pueda tomar la decisión más apropiada para recuperar su bienestar.

Es evidente que parte del chavismo y parte de oposición quieren mantener la polarización y para ello aprovechan su acceso a todos los medios de comunicación tradicionales y los que las nuevas tecnologías han puesto al alcance de las masas jóvenes.

Contradicciones

Son muchas las contradicciones que vemos en el gobierno y en el sector que ha dominado la oposición.

El gobierno, por ejemplo, insiste en que la Organización de Naciones Unidas (ONU) envíe una comisión de observación para las elecciones del 20 de mayo, pero no acepta que la ONU envíe antes  su gente para verificar la crítica situación que viven los venezolanos.

El gobierno promete que si lo reeligen solucionará los problemas económicos y de escasez de alimentos y medicinas, pero no permite que la Cruz Roja Venezolana reciba y maneje las medicinas que varios países están dispuestos a enviar para alivio de millones de enfermos.

Otra contradicción la vemos en la ONU. Sus voceros adelantan que no enviarán observadores a las elecciones porque no hay condiciones para que sean limpias y democráticas, pero uno de sus apéndices, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), está ayudando a ese gobierno para que construya un modelo económico productivo diversificado en el país.

Esa supuesta ayuda, fue la excusa para que el viernes pasado el vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, anunciara la suspensión de divisas para importar maíz blanco y amarillo, arroz, azúcar, leguminosas, cacao, café y soya, porque esas divisas serán para incrementar la producción nacional con la asesoría de la ONU. El anuncio no toma en cuenta el ciclo de siembra, cosecha, recolección y distribución de los productos ni que los silos están vacíos y serán meses sin esos alimentos para los venezolanos.

Algunos alertan que parece que la ONU desconoce que el control de los precios, la producción y distribución  por parte del gobierno no ha logrado menguar la crisis económica y mucho menos atacar el problema de la inflación que crece día a día y ya es hiperinflación.

Algunos expresaron abiertamente su rechazo a que los que han enterrado a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) quieran ahora controlar la iniciativa de la sociedad civil para conformar movimientos que puedan corregir los errores de los dirigentes políticos, como el lanzado el martes 06 de marzo desde el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela (UCV) denominado Frente Amplio Nacional por la Lucha y Defensa de la Democracia en Venezuela, en cuya reunión inicial participaron obreros, trabajadores, empresarios, academias, universidades, estudiantes, líderes sociales, sindicalistas e Iglesias.

El jueves 08, dos días después, los que manejan la MUD lanzaron el Frente Amplio Venezuela Libre y desde la misma plataforma de la MUD dijeron que en ese movimiento actúan

“representantes de diversos sectores de la sociedad civil venezolana, de la Asamblea Nacional (AN), dirigentes de partidos políticos, miembros del chavismo democrático, de las iglesias católicas, cristianas y movimientos de fe” y en el comunicado mantienen su posición de rechazo a las elecciones del 20 de mayo porque no son libres, justas y transparentes, sin represión, presos políticos, exiliados ni inhabilitados. Muchos que difieren agradecieron que no llamaran directamente a la abstención, pero rechazan que estén convocando a marchas y protestas como si no hubiesen aprendido con lo ocurrido a partir de 2014 que tantas vidas costó. Algunos preguntan si hay condiciones ideales para desatar una ola de protestas contra un gobierno que todavía tiene militares y policías para defenderlo, aunque cada día tiene más rechazo de los uniformados, mientras crece el número de ellos detenidos y degradados.

Participantes en el Frente Amplio Venezuela Libre siguen insultando y descalificando a quienes consideran que hay que intentar salir de este gobierno por la vía electoral aunque las condiciones no sean óptimas. Esos ataques se enfatizan  especialmente contra el candidato Henri Falcón y los que han salido a apoyarlo.

Señales de cambio

Frente a ese mar de confusiones con olas embravecidas, crece el número de venezolanos que ven señales de esperanza. Henri Falcón se muestra diferente a los otros porque dejó claro que está en contra de la reelección indefinida, que promoverá un gobierno con participación amplia de sectores diferentes y buscará soluciones a la crisis económica sin descartar la dolarización de nuestra economía.

Más allá de lo visible, hay quienes advierten, especialmente los que manejan la tradición china, que las perspectivas astrológicas  apuntan a que en 2018 “las cosas serán conseguidas, pero a la larga a través del esfuerzo personal o individual. Los movimientos en grupo, como son levantamientos políticos y revoluciones, no dejarán marca durante este año”.

Como no debemos cerrarnos a ninguna posibilidad, física o espiritual, ni caer en dogmas ni fanatismos, dejamos que cada quien busque más señales donde se lo permita su libertad de pensamiento.

Por ejemplo, el perfil astrológico de Henri Falcón indica que en el horóscopo occidental es géminis y en el chino su signo es el buey o búfalo. Si se interesan en esos detalles podrán concluir que hay un búfalo suelto.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

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