Chavismo impone hegemonía comunicacional

Jaime Granda.- Los medios de comunicación masivos (MCM) forman parte de toda sociedad y son instrumentos en constante evolución. Primero fueron los impresos a partir del siglo XV, luego los radiales, luego la televisión y ahora el teléfono móvil, que de ser un medio interpersonal, se convirtió en pieza clave para la multiplicación de mensajes a través de las redes sociales, incluyendo noticias falsas o fake news.

Todo eso ha contribuido a la globalización de la información, incluyendo, por supuesto, el Internet, sin que todos esos signos de progreso tecnológico impidan la eterna manipulación de unos sectores sobre otros.

Diferentes expertos asientan que hay dos patologías que aquejan a la democracia: el control político de la información y el control de la información por parte de los propietarios privados por diversas razones políticas y económicas.

En Venezuela, el Estado y los medios privados de comunicación ejercen ambos controles, aunque ambos niveles dicen defender la libertad de expresión. Los medios privados, como los políticos, cayeron en la trampa de la polarización  que ha servido de excusa al régimen para masacrar a esos medios y descalificarlos ante las masas que como rebaños son víctimas del populismo y del discurso cansón de que sus contrarios son títeres del imperio norteamericano.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) registra que desde 2013 cuando Nicolás Maduro llegó al poder hasta 2018 fueron cerrados en Venezuela 115 medios.

Son 41 medios impresos, 65 emisoras de radio y 8 canales de televisión, incluido el de la Asamblea Nacional.

La Asamblea Nacional debería demostrar que tiene poder real reactivando su canal de televisión. No muestra preocupación por lo ocurrido y mal puede  defender a los privados.

En el caso de Radio Caracas Televisión (RCTV) hay organismos internacionales que se pronunciaron contra la medida del finado Hugo Chávez, pero nada indica que el canal será devuelto a sus propietarios originales.

Entre los impresos que dejaron de circular destacan El Impulso de Barquisimeto con 115 años de experiencia y Tribuna Popular, órgano de difusión del Partido Comunista de Venezuela (PCV) que se imprimía desde hace 70 años.

De las radioemisoras y canales de televisión regionales desaparecieron los programas de opinión a través de los cuales la gente se desahogaba contra los errores gubernamentales.

Con esos datos hay que admitir que el chavismo está ganando guerra mediática y como si fuera poco que solo circulan sus impresos en todo el país, el régimen manipula a sus anchas a través de las redes sociales, imponiendo lo que quiere que la gente comente.

Por cierto que investigadores de la Universidad de Princeton y la Universidad de Nueva York realizaron un estudio sobre la campaña presidencial de Estados Unidos de 2016 y determinaron  que los usuarios de la rede social Facebook de más de 65 años y los conservadores tienen más probabilidades de compartir noticias falsas en la plataforma que sus contrapartes más jóvenes o más liberales.

Ese es el panorama dominante en cuanto a la libertad de expresión en países dominados por grupos políticos que aprovechan la experiencia de lo que se ha bautizado como “la trama rusa”.

AUTOR: Jaime Granda es periodista venezolano y publica su columna semanal Agenda Abierta en el diario El Nuevo País. @jajogra

 

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